-------------------------------------------------------
Suaves petalos de rosas que caén de algún sitio,como un dia de lluvia...
Mientras una chica yacía en el suelo, los pétalos acariciaban su cara , caian hasta llegar al suelo, al frío suelo, donde van desapareciendo...
Cada petálo que caía sobre ella no desaparecía, se quedaba allí. La chica sentia como se posaban suavemente sobre ella e interiormente sobre su corazón...
La tristeza de esa chica aumentaba por cada petálo que posaba en ella, el dolor, de un desamor, de no sentirse querida, sola...Ella tenia que tener suficiente fuerza para levantarse y que esos petalos negros se volvieran en rojos, un rojo de fuerza, de pasión.
De repente en aquel desolado sitio, donde solo había oscuridad, apareció una luz, era casi mágica como todo en ese lugar, la chica sintió el calor de esa luz, y pudo abrir
los ojos y levantarse, en aquel momento, todos los petalos negros que caían se transformaron dando belleza a ese asombroso lugar, lleno de paz, calidez, armonía. La chica se seguia sintiendo dolorida y triste, pero protegida en ese bello lugar, ella, al contemplar la belleza de ese hermoso lugar lloro, pero esta vez de alegria, y empezo a girar sobre si misma disfrutando cada hermoso pétalo que caia pero esta vez con una sonrisa...Después de tantas vueltas se volvió a tirar al suelo con una sonrisa y despertó de un sueño como eterno, pero desperto en la cama de un hospital, donde un chico lloraba mientras le cogia de la mano, con delicadeza, trasmitiendo calor, la chica vió, que el chico menos pensado para ella, su mejor amigo, estaba enamorado... El chico al ver que ella abrió los ojos se secó las lágrimas y se atrevió a besarla...
El mayor de sus sueños se cumplió y es que alguien la amara y lo consigió.
Pasaron los años y los años, pero el chico siempre permaneció a su lado, consiguieron formar una gran familia y estuvieron juntos hasta el último suspiró de ella. Desde el día que ocurrió eso la chica se sentia muy afortunada y nunca volvió a sentir ese dolor, tristeza y soledad, porque sabia que el estaba allí con ella.



